Guía completa
El líquido que menos se mira y más motores estropea
El refrigerante es de esos productos que se cambian una vez en el concesionario, al comprar el coche, y después caen en el olvido durante 200.000 km. El problema es que pierde calidad con el tiempo: se van agotando sus aditivos anticorrosión, y cuando eso ocurre empieza a atacar por dentro piezas que sí son caras — radiador, bomba de agua, intercambiador de aceite.
Cada fabricante pide el suyo
G12, G12+, G12++ y G13 son los tonos rosa y morado que usan Volkswagen, Audi, Seat, Skoda y Cupra, compatibles entre sí en sus versiones más recientes. Toyota, Mazda y parte de Honda usan un OAT azul (G05). Ford recurre a un HOAT amarillo. Mercedes y BMW antiguos llevaban un G48 azul-verde, sustituido en los modelos modernos por G12++. Hyundai y Kia trabajan con un OAT verde, y Peugeot, Citroën y el resto de Stellantis tienen su propia especificación. Mezclarlos no es una cuestión de matiz de color: las reacciones químicas son distintas y pueden precipitar partículas que obstruyen el circuito.
Cómo se identifica el correcto
Consultamos el manual del vehículo, la etiqueta del depósito de expansión cuando el fabricante la incluye, y si hace falta, el VIN del coche para verificar la especificación oficial. El color del líquido actual sirve como orientación, pero no es definitivo — algunos colores se solapan entre marcas. Si el coche es de segunda mano y no está claro qué lleva, la opción más segura es un purgado completo con el refrigerante correcto de tu modelo.
Por qué en Zaragoza pesa tanto el punto de ebullición
Se suele pensar en el anticongelante como protección frente al frío, pero en un clima con veranos tan marcados como el de aquí, su función frente al calor es igual de importante. Un refrigerante en buen estado eleva el punto de ebullición del circuito varios grados por encima del agua sola, y eso marca la diferencia justo en los días de más calor, en un atasco largo o subiendo con el aire acondicionado exigiendo al máximo. Un líquido degradado hierve antes, y ese es uno de los motivos por los que una avería de refrigeración se nota más en verano que en otras épocas del año.
Cambio simple o purgado completo
El cambio simple, entre 50 y 80 €, vacía el depósito y el radiador y deja que se mezcle con lo que queda en el bloque motor. Es suficiente si el coche ha tenido un mantenimiento regular. El purgado completo, entre 80 y 130 €, vacía también el bloque y es la opción recomendable si nunca se ha hecho, si vas a cambiar de tipo de refrigerante, o si el sistema muestra signos de contaminación. Si notas subida de temperatura, pérdida de líquido o un color turbio en el depósito, mejor no dejarlo pasar: el coste de revisar ahora es mucho menor que el de un radiador o una bomba de agua dañados.